La última entrega de la saga de Scream se ha estrenado recientemente en las pantallas españolas, pero si aún no has ido al cine a verla y tienes la intención, mejor replantéatelo y ahórrate el dinero.
La cuarta parte de la saga destaca por su total falta de originalidad. Vuelve a repetir los mismos actores, las mismas escenas y los mismos (más que predecibles) asesinatos. Para suplir la falta de calidad algún que otro cameo de actrices famosas.
Si lo que buscas es volver a ver más de lo mismo pero con unos actores más maduritos (una Courteney Cox de labios postizos y un David Arquette que ahora es el Sheriff ), entonces puede que sea tu película.
Me surge la pregunta de por qué se ha hecho este film. Realmente no aporta nada nuevo y se basa en los mismos hechos que sus hermanas mayores. El asesino vuelve a cometer los crímenes siguiendo el mismo patrón, siempre claro relacionados con Sidney Prescott (Neve Campbell). En resumen: Scream 4, otra más para el montón.

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